BORN - LA RIBERA

De barrio mercado a talento urbano

Si hablamos del Born, debemos hablar del alma, el corazón y la barriga de la ciudad de Barcelona. Es imposible entender qué ha sido y es esta ciudad, sin el papel central que El Born ha jugado en su desarrollo y configuración. Es más, los barceloneses, todos sin excepción, no seríamos lo que somos sin la existencia del Born.

El Born, antes de la prolongación de la ciudad hacia el mar, había sido el barrio portuario por excelencia. Allí donde acababa El Born comenzaba el puerto. Lugar de entrada de todas las mercancías provenientes del mar, de las Américas a las Indias, nuestro barrio albergaba los grandes almacenes, los almacenes familiares y las residencias almacén-tienda de los más influyentes comerciantes de la ciudad. Cualquier producto que pudieras imaginar entraba por este gran bazar.

Este barrio, desarrollado fuera del original muralla de la ciudad, se convirtió en la mayor plataforma comercial y mercantil más conocida en la ciudad de Barcelona. Pesados ​​carros, caballos y otros animales de carga, recorrían día y noche las calles adoquinadas del Born para poner a buen recaudo estas voluptuosas mercancías. Al mismo tiempo, cada portal, cada bajo de una casa se convertía desde tempranas horas de la mañana en un colosal bazar de objetos de cualquier lugar del mundo.

Esta vocación de gran mercado, de zoco inmenso, da un paso adelante con la apertura en 1876 del Mercado del Born. A partir de ese momento, nuestro barrio complementa su oferta, convirtiéndose en la gran despensa de la ciudad, en la barriga de Barcelona. Cientos de campesinos cada madrugada con sus productos a alimentar la gran ciudad. Mercado formal, mercado informal a cualquier explanada o rincón, cientos de tiendas especializadas por todas las calles, la Bolsa donde se venden y compran mercancías de todo el mundo, conviven en anárquica armonía, construyendo una ciudad en mayúsculas. Transcurren 95 años de un Born convertido en el barrio más dinámico de la ciudad, hasta que con la apertura de Mercabarna y el cierre del Mercado en 1971, pasamos a barrio huérfano. Huérfano de actividad, pero también olvidado y sometido a un minucioso y consciente proceso de degradación social, habitacional y urbana. Años difíciles en que los “locos” del Born mantuvieron viva una pequeña llama de vida y confianza en el futuro. Vecinos “de toda la vida”, un puñado de “locos” tenderos con sus tiendas altamente especializadas, dignísimas casas de comidas, y bares únicos; nos dieron un ejemplo de terquedad y visión.

A partir de los años 90 y, tomando de esta pequeña llama, comienza a convertirse El Born en el lugar donde recalan otros “locos” con sus proyectos que se dirían imposibles. Pisos rehabilitados por artistas y bohemios, pequeños talleres de artistas, tiendas bellas y sensibles, restaurantes de jóvenes cocineros sonados, hacen que la reacción química se produzca de nuevo y, otra vez, la sangre salvaje corra por las venas del barrio. Los modernos dirían hoy que El Born es el barrio más trendy de Barcelona, ​​nada más lejos de la realidad. El Born, en este primer cuarto del siglo XXI es el barrio de futuro de esta maravillosa ciudad. Un colectivo plenamente consciente de su historia, y que vive el presente mirando siempre al futuro. Este grupito de viejos y nuevos “locos” valientes, se ha convertido hoy en una locura masiva, una locura consciente y elegida, de ser propios, auténticos, únicos.

En fin, los viejos decían: “da la vuelta al mundo y vuelve al Born”.

Hoy os decimos: vive El Born con nosotros, hazlo tuyo y disfrútalo con belleza y sensibilidad a los ojos.

El Born es tuyo, quiérele!

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